Me costó mucho retomar la escritura, ya que desde la primera semana de Enero, en Venezuela comenzaron a suceder eventos que nos mantienen en alerta, sin embargo ese no será el tema de hoy, por múltiples razones, seguridad, es el principal. Pero seguramente en un futuro dicho tema lo podré escribir con más amplitud y desde mi punto de vista.
Hoy quiero hablar de un evento que me pareció super importante, ya que pocas personas creo que puedan vivirlo. Dicho evento fue el centenario de nacimiento del bisabuelo de mis hijos, el abuelo materno de mi esposo, o simplemente Lolo, como con mucho cariño le decimos.
El pasado 21 de enero de 2026 cumplió nada más y nada menos que 100 años, Dios mío, 36.500 días vividos completitos. Físicamente es un hombre, fuerte que a pesar que camina ayudado con una andadera, es más por su seguridad al andar que por alguna enfermedad, realmente su visión y oído son los que se han visto afectados por tantos años de uso. Hay que hablarle desde cerca y un poco alto, manifiesta más fotosensibilidad ante el sol, a pesar de todo eso, puede realizar muchas actividades sin ayuda como, bañarse, vestirse, comer, levantarse, sentarse, hablar con coherencia, cosas que muchas personas de avanzada edad a veces no pueden hacer de forma efectiva, no posee enfermedades crónicas tampoco degenerativas, solo tiene vejez.
José Ines Gil Guzmán,mejor conocido como Lolo, nació en Tacarigua, Edo. Nueva Esparta el 21 de Enero de 1926, casualmente el día Santa Inés, la patrona de Cumaná, en el estado Sucre, allí pasó gran parte de su vida, trabajó mucho para brindar las comodidades que su familia necesitaba, aunque no culminó su formación académica, entendió que el estudio era cambio y prosperidad y que junto al trabajo constante se podrían hacer grandes cosas, ayudó a todo el que pudo y sigue siendo un hombre bueno, dulce y bonachón. Se mudo junto a su familia a tierra firme, específicamente a Puerto la Cruz, Edo. Anzoategui, por las posibilidades laborales que se ofrecían en ese momento, trabajó como conductor de gandolas de refresco durante muchos años.
Tuvo 2 hijos con Urpiana Benita, Jesús y María, mi suegra, la señora Urpiana o Lola como le apodaron sus nietos, se fue hace mucho, por una situación cardíaca, su partida fue rápida, recuerdo que padeció poco,no estuvo en cama mucho tiempo, lo que hizo que sus hijos y nietos no sufrieran largas agonías, fue un momento muy lamentable para todos. Recuerdo que Lolo me decía, “se me fue la vieja y ¿ahora?” Estuvieron casados casi 50 años.
Muchas personas dicen que después de haber convivido tanto tiempo con alguien y uno de ellos muere es muy probable que el sobreviviente muera a los pocos años de soledad, cosa que pasa con muchas otras especies en la naturaleza, sin embargo este no fue el caso, ha sobrevivido a su esposa por más de 20 años, al principio le costó un poco adaptarse a la nueva vida solo, pero poco a poco lo logró, su hija y nietos lo visitaban con más frecuencia hasta que con la excusa de la pandemia, explicandole que si de contagiaba y estaba solo iba a ser más complicado atenderlo, él accedió sin problemas a irse de su casa para irse a vivir a la casa de su hija, donde es atendido diariamente por su familia y están muy pendientes de él. Hoy en día es visitado diariamente por sus bisnietos, mis hijos lo visitan todos los días después de su día de escuela.
De Lolo he visto cómo el ser buena persona, sin permitir abusos, tener muy buen humor incluso en momentos de suma tristeza han colaborado a llegar a la edad que tiene hoy en día y sobre todo en la condición física que disfruta.
Anécdotas hay muchas, por ejemplo: Una de las primeras que escuche cuando conocí a mi esposo fue que él llevó a sus abuelos a un velorio en otra ciudad, porque la esposa de un sobrino había fallecido, por una enfermedad, y Lolo al darle el pésame el entonces viudo y le dice: “Yo rezaba porque Dios se la llevara rápido, para salir de eso”. Ojo, Si escuchamos esa frase, sin filtro y sin contexto nos quedamos con ojos muy abiertos pensando en ¿cómo dijo eso?, pero puedo decir con total seguridad que no lo dijo por mal, lo dijo porque la señora que tenía un cáncer incurable no sufriera, ni que tampoco sufrieran los familiares que estaban con ella. Cuando su esposa muere, durante el entierro, Lolo se le acerca a su cuñada, y le dice:” Vete preparando que tú eres la siguiente, porque yo seré la tapa de era fosa”, la señora no sabía si reír o reprenderlo por lo que decía, todos lo que escuchamos preferimos reírnos lo más discreto posible.
Hace unos años mi hijo mayor junto a su primo le preguntaron :”Lolo, ¿tú te acuerdas de las tablas de multiplicar?” y Lolo les responde: “Preguntamelas” y los niños lo hicieron salteadas y recibieron las respuestas correctas. Es el único que me dice:”hola muñequita”, cuando me ve y me reconoce.
Lolo fue la inspiración para que mi hijo mayor aprendiera a tocar el cuatro, para seguir el legado de su bisabuelo, un día Matias me dijo:” Quiero aprender a tocar cuatro”, y bueno buscamos las clases y comenzo y resulta que es muy bueno con las cuerdas, en otro momento le pregunté la razón de la elección de ese instrumento, porque tal vez una guitarra es más popular, pensé yo, lo cierto es que Matias me respondió;”Mami es que nadie más toca cuatro y cuando Lolo no esté no habrá quien toque” Me llene de lágrimas, de orgullo por mi hijo, por la sensibilidad y sentido de familia que tiene, hoy Matias toca cuatro y guitarra eléctrica.
Como era de esperar su día de cumpleaños 100, fue todo un evento, mucha gente llego a casa de mi suegra a felicitarlo y compartir con él, llegaron personas de diferentes ciudades cercanas, Anaco, El Tigre, muchos fueron porque les insistieron a sus hijos que los llevaran donde “Chines”, su apodo Tacariguero, todos manifestaban de una forma u otra lo bonachón que era, lo mucho que los había ayudado en algún momento difícil de su vida, lo mucho que amaba a su familia. Incluso vi cómo aún con 100 años seguía haciendo travesuras Una de sus sobrinas, una señora de más de 80 años, con bastón caminaba delante de él y Lolo con la andadera empujándola y diciéndole que iba muy lento, y se reía como si nada.
Le pido a Dios que si me da la oportunidad de llegar a esa edad, que sea en esas condiciones.
Los gustos gastronómicos de Lolo son muy simples, comida casera y mientras más natural mejor, nada procesado, sin vicios ni malos hábitos. Hoy mi receta para honrar a este hombre es de sus favoritas, la torta básica, ese bizcocho pesado que solito podemos comer acompañado de café con leche, en mi caso y representa una merienda confortable que nos recuerda a casa, a lugar seguro, a abuelita o mamá cocinando para nosotros.
Torta básica.
5 Huevos enteros
500 gr. Harina de Trigo (suelo usar de todo uso)
300 grs. Azúcar blanca (aunque puede ser morena)
300 ml. Leche líquida
260 gr. Margarina (temperatura ambiente)
1 cdta Vainilla
2 cdas Polvo para hornear.
Nota:
Para hacer este bizcocho de chocolate puedes sustituir 30% de la harina por cacao amargo en polvo.
Si deseas hacer la mezcla marmoleada toma 3 cucharadas de cacao en polvo e hidratarlas en una taza pequeña de café fuerte, debe quedar cremoso y una vez lista la mezcla de vainilla separa una parte y agregale la crema de chocolate unir bien y luego en el envase para hornear ir intercalando ambos colores hasta finalizar.
Preparación:
Enmantequillar y enharinar un envase de la forma de tú preferencia, (si tienes harina de maíz, úsala para enharinar en vez de la harina de trigo).
Medir y pesar todos los ingredientes.
Cernir los secos, polvo para hornear, harina y cacao (si vas a hacerla de chocolate o marmoleada).
Prender el horno a 175°C o 350°F.
En un bowl cremar la margarina con el azúcar, hasta que la margarina cambie de color y el azúcar al tacto no se sienta. La mezcla crece un poco por el aire que se le incorpora.
Luego poco a poco ir agregando los huevos.
Ir agregando la leche.
Por último los secos que cernimos (harina, cacao, polvo para hornear).
Nos aseguramos de que todo esté muy bien integrado.
Colocar en un molde, dejando 1 dedo entre el borde del molde y la mezcla, para darle espacio a que crezca.
Llevar al horno precalentado y hornear entre 45 minutos, 1 hora. O hasta que al introducir un palo de altura en el centro salga seco.
Sacar del horno y dejar reposar por 20 minutos antes de desmoldar en una rejilla hasta que se enfríe por completo.
Se puede decorar con alguna crema, arequipe o syrup, azúcar pulverizada tamizada o se puede quedar así.

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